Autor: Martin

Disonancia


Toda estrategia de comunicaciones que se precie de tal debe cumplir dos principios básico. El primero es tener clara cuál es la identidad de la organización o producto. Es decir, la esencia químicamente pura, las razones por las cuáles existen, cuál es su visión del mundo y cuáles son sus valores.Teniendo eso resuelto es que se puede dar el siguiente paso, que es la construcción de la narrativa. Del relato.

Cuando estos elementos se alinean de manera armoniosa, es posible gestionar la imagen, la reputación, el posicionamiento. Y si estos elementos no están alineados, lo que se generar es el opuesto de la armonía: disonancia.

Eso es lo que le pasa a la UDI. No es que no tengan un relato. Es que lo que tienen no conversa con la identidad de la organización. Y lo que puede ser más grave, tampoco tiene vasos comunicantes con el contexto. Su relato tampoco es armonioso con el contexto, o con al menos una parte importante de éste.

En siete días, la nueva generación de líderes de la UDI (que son una especie de Tea Party chilensis), jóvenes, profundamente conservadores en lo moral, profundamente doctrinarios en lo neoliberal ha entrado en sucesivos en a lo menos cuatro momentos de disonancia grave: Ha tenido que salir a contratacar con lo que tenga las vinculaciones con el financiamento de sus campañas a través del grupo Penta. No tanto porque haya un vicio en el sistema, sino porque se trata de uno de los miembros clave del partido como Carlos Alberto Délano. Luego se vio forzada a prestar apoyo al sacerdote John O’reily, el «cura de la élite» y con profundos lazos en el partido, luego de que fuera encontrado culpable de abuso infantil reiterado con una niña del colegio Cumbres. Y para cerrar la semana, se vio forzada a tener que apoyar, al menos en la forma un poco fría y distante, al ex alcalde de Providencia tras ser smoetido a proceso por su participación en hechos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Y para rematar, se opusieron abiertamente al cuento de los Dos Papás de Nicolás que el gobierno está distribuyendo en los jardines infantiles.

Cuándo el país pide más transparencia, la UDI responde con el caso PENTA. Cuando el país quiere cuidar y proteger a los niños de los abusos sexuales, la UDI le presta comprensión al cura O’Reily. Cuándo el país quiere justicia por lo que pasó durante el período más oscuro de nuestra historia, la UDI apoya a Cristián Labbé. Y Chile quiere tolerancia, igualdad y discriminación, parlamentarios de la UDI citan al ministro de Educación para qué dé explicaciones.

Y aquí es cuando el relato de la joven UDI no se alinea con la identidad, con el pasado y ser profundo e íntimo de la UDI. Esa es la disonancia. Y si no se resuelve pronto se va a quebrar.

El desafío de un proceso de cambio cómo el que proponen los nuevos miembros de la «patrulla juvenil» de la UDI es que todos los miembros del partido tienen que estar dispuestos a repensar su identidad, desde lo más profundo y creerlo y vivirlo como el día uno. Tuvieron su oportunidad de reescribir los estatutos (la identidad de todo partido político) y no lo lograron.

La disonancia es evidente. Y la fractura, inevitable.

Olor a Naftalina


Hoy parte la Feria Internacional del Libro de Santiago o FILSA. Un evento sin duda culturamente importante, potente, de esos que no hay que perderse. Si su hijo o hija tiene dentro suyo el bichito de la lectura, invierta unos pesitos y busquen juntos un buen libro. Algo que los atraiga, que los entretenga, que los alegre. Tal vez como nunca, la literatura para jóvenes y adolescentes está viviendo un momento de oro. Habrá también la operotunidad de ver lo que pasa también con los ilustradores y el comic, otro estilo y género que vive un renacer importante.

Sin embargo el evento todavía me huele a un poco de naftalina. Revisando el programa encontré sólo un expositor que fuera a hablar de libros digitales, un argentino que se atreve a tener una primera editorial de libros digitales. Ojo que tuve que explorarlo. La Feria aún se enfoca en ser un referente cultural (lo que me parece loable) pero le hace el quite a la más importante tendencia del mundo editorial que es la irrupción de los libros digitales. Cómo que por esta parte del mundo creemos que si ignoramos el hecho entonces es cómo que nada sucediera.

Me gustan los libros, pero también me gustan los libros digitales. Y en Chile parecemos aferrados a un sistema de distribución del conocimiento que es obsoleto. La feria será el lugar de encuentro en donde 350 bibliotecas públicas harán su compra y encargos anuales. La biblioteca en sí, como un recurso clave para acercar el conocimiento y los libros a las personas es un dinosaurio. Caras, difíciles de mantener y aún más difíciles de administrar. ¿Para que voy a ir a una biblioteca si puedo tener los libros en mi teléfono? O bien puedo tenerlos y leerlos en un tablet, cuyo costo de los modelos más básicos es el equivalente 40 mil pesos chilenos. O mejor dicho, dos libros.

Un dato, según la consultora IDC, el año pasado de vendieron más de 1,5 millones de tablets Chile. Y según GFK, se vendieron más de 3,7 millones de smartphones.

Lo interesante es que no se ve un movimiento por llegar a donde está el público lector, sino que se insiste en la idea de que ellos vayan a la biblioteca.

Probablemente volveremos a escuchar las personas que piden que se rebaje el IVA de los libros cómo si esa fuera la solución a todos los males o que se hace necesario hacer grandes campañas para incentivar la lectura.

No me entienda mal. Me parecen ideas bien intencionadas, pero absurdas. Si queremos que más gente lea, facilitemos el acceso. La gente ya tiene el dispositivo para leer, ahora démosle el contenido, porque al final eso es lo que importa, no las hojas ni el papel.

Responsabilidad Social


Nos falta. Para que andamos con cosas. Por más que a los líderes de turno les encante decir que Chile está al borde de transformarse en un país desarrollado, que es cuestión de crecimiento y punto. Que tenemos que llegar a tener un ingreso per cápita como el de Portugal, el de ingreso más bajo del club de los desarrrollados, y estamos.

Ojalá fuera asi. Es que vivimos bajo una verdadera tiranía de los economistas y todo se reduce a un número, a un crecimiento año contra año. Pero el mundo es más complejo, más blando, más interconectado, más enredado. Y a los empresarios nacionales les pasa eso. Es todo cuestión de crecimiento y nada más. De repente una que otra donación por aquí o por allá, aportes en educación o un poco a la cultura a través de una fundación canalizada por la empresa o a alguna causa auspiciada por una de las tantas órdenes católicas que funcionan en el país. Pero ninguno se atreve en realidad a ser filántropo. Con todo.

El fin de semana tuve la oportunidad de ver esta entrevista en TED a Bill Gates y esposa Melinda. Hecha por un magnífico Chris Anderson, que es el curador principal de TED y ex director editorial de la revista Wired y que se enfoca en preguntarles las razones por las que deciden dejar Microsoft y crear la Fundación Gates.

Esto es filantropía en serio. Temas grandes, causas complejas y estar dispuesto a donar mucho, pero mucho dinero. O cómo dijo alguna vez el padre Alberto Hurtado, hay que dar hasta que duela.

«Es que me sacaron de contexto» Parte II


Hace unos días hablábamos de que cuando alguna figura pública decía algo que no correspondía, la primera excusa que daba era que en realidad la publicación no reflejaba lo que en realidad quiso decir y que si lo había hecho, era en el entendido de una respuesta más larga y profunda. Por lo tanto, lo que reflejaba el medio era sólo una parte de lo expresado y que las palabras estaban fuera de contexto.

Cómo diría un argentino: andáaaaaa!!!!!!

Lo del embajador Contreras no tiene ni patas ni cabeza. Algo hay, creo yo, que hace que gente relativamente inteligente le den la oportunidad de hablar y diga estupideces. Lo que no hubo, claro está, fue preparación. Es cosa de mirar la entrevista publicada en la página web de La Diaria.

El caso del embajador es un pequeño caso de manual con respecto a cómo NO encarar el trabajo de comunicaciones. Aquí 5 tips básicos:

  1. Si no tiene nada que decir o aportar, no hable.
  2. Si usted es un vocero que representa a alguien o algo, usted no habla a título personal. Esto es aún más claro en el caso de un embajador, quien debe actuar como un vaso comunicante entre los objetivos políticos de la Presidencia en el exterior y los países en los cuales trabajan.
  3. Definir mensajes, ideas fuerza. Los que debe estar alineados con los objetivos más amplios de su organización. Sino se produce disonancia. Sino, lo llaman a informar.
  4. Entender cuánto dura una entrevista. Se sorprendería saber que las personas creen que las entrevistas duran el tiempo que está encendida la grabadora (o el smartphone para ser más posmoderno). Y en realidad no es así. La entrevista comienza cuando se contactan por primera vez, cuando se reúnen para hablar del contexto, cuando efectivamente tienen la entrevista, cuando se publica y cuando se publican las ratificación del medio al sentirse afectado por una acusación de no ceñirse a lo dicho por el embajador. Entender la vida del ciclo noticioso es básico. Y ojo, que el off the record no existe, eso es sólo para profesionales.
  5. Practique. Antes de la entrevista busque a alguien que pueda hacerle preguntas posibles, vea sus respuestas y hagan el juego de buscar un titular ante lo dicho. ¿Me pregunto si lo habrán hecho?

En definitiva, la performance del embajador fue a lo menos amateur. Y su respuesta también, se quedó a medio camino. Pidió las disculpas correspondientes, pero debió haber renunciado.

Libros Que Se Ven


Es viernes otra vez y es el día de las recomendaciones para el fin de semana. Esta vez no voy a hablar de películas (eso lo dejamos para otro viernes) sino que de libros. Textos que en uno u otro momento de la vida me han ayudado a saber y conocer un poquito más sobre storytelling, sobre comunicaciones, marketing y demases. Pero son en realidad libros que no se leen, sino que se ven.

Todos ellos están disponibles en Amazon, algunos en Kindle, y otros ya pueden encontrarse en librerías de ladrillo en castellano. De nuevo, no es un ránking, sino tres propuestas para que lea un fin de semana de estos:

1. The Back og the Napkin: Solving Problems and Selling Ideas with Pictures. (Dan Roam 2009)  Hace unos años le regalé una copia de este libro a todos los miembros de mi equipo, porque efectivamente te empuja a pensar la comunicación desde lo más básico que es dibujar personas de palitos, cuadrados, circulos y triángulos. Y la recepción fue buenísima. No sólo es un libro para resolver problemas, sino que en el fondo es un documento que te enseña visual storytelling,  contando historias de manera visual. Recomiendo la versión en papel, ya que el electrónico no es lo suficientemente bueno.

2. Design for Growth: A Design Thinking Toolkit for Managers (Tim Ogilvie y Jaean Liedtka, 2011). Lectura obligatoria para cualquiera. Es un punto de partida diferente para pensar y repensar la forma en que creamos productos, no desde una perspectiva tradicional de las escuelas de negocios, sino que combinando ese conocimiento con una disciplina muchas veces ajena: el diseño. Y desde allí, la innovación centrada en las personas, los consumidores y no solo las específicaciones de un estudio de mercado que dice qué es lo que hay que hacer. Si le gusta la innovación este es su punto de partida.

3. Mindmapping Inner Space: Lerning and Teaching Visual Mapping (Nancy Margulies, 2001) Este es el libro más viejo del listado y fue uno  de los primeros que me hizo entrar en la onda del visual storytelling. Y en realidad el primer paso para hacerlo es aprender a pensar visualmente y atreverse a dejar de lado ideas preconcebidas como el pensamiento es un evento lineal, ordenado y estructurado. También existen muchas alternativas de software que permiten hacer esto en un computador o una tablet, pero mi recomendación es que compre un bonito cuaderno de croquis (de no más de dos mil pesos chilenos) con tres lápices de colores y listo. Ese el mejor tablet que puede comprar, garantizado.

Son libros que se ven, pero que se leen y te dan un punto de vista diferente. Si tiene otro para la lista, mándeme el link y lo agregamos.

El Lienzo Blanco


Muchas veces me han preguntado en qué consiste mi trabajo. Y durante muchos años he tratado de dar una buena explicación de qué es en realidad esto de las comunicaciones estratégicas o de las relaciones públicas o de la comunicación corporativa. Cómo que cuesta entenderlo y por eso, más por ignorancia y por culpa de nosotros mismos, es que seguimos viendo gente del mundo del marketing y de las empresas que igualan esto a la publicidad.

Pero no es así.

En términos burdos -para que no se enoje nadie- las reglas de la publicidad son muy simples. Usted cómo gerente o agencia posee un presupuesto determinado y lo que hace es comprar el espacio en el cuál quiere contar su historia. Es cómo un pintor, un artista, que compra su lienzo y sus materiales para que, una vez que tenga la inspiración suficiente, plasme su idea cómo más le gusta.

O sea. Poseen un control absoluto del proceso de comunicación. Desde la creación, la investigación, la definición de los espacios, la compra de medios, la frecuencia y un largo etcétera. Que si lo hago de manera tradicional o below the line. Que si hago online u offline. Una larga lista de posibilidades que terminan configurando el famoso Marketing Mix.

Y aun así no es posible estar seguros de que funciona.

En cambio, en el mundo de la comunicación estratégica es completamente distinto. Siguiendo la lógica del pintor, en esta área no somos dueños del lienzo, eso es propiedad de otra persona como el dueño del medio. Tampoco somos dueños del pincel, ya que quien escribe es el periodista, no uno, por lo que se requiere un trabajo muy delicado para que lo que finalmente se escriba se encuentre dentro de lo que se espera. Y por si fuera poco, el espacio lo definen otros criterios, como si es o no noticioso, atingente, de coyuntura, del gusto del editor, del director, del dueño, del día de la semana, del mes del año, de la estación o las festividades correspondientes.

Por eso que es una tontera igualar las notas como equivalencia publicitaria. Son disciplinas distintas. Pero también complementarias. Comunicaciones puede ser un tremendo aliado del marketing mix -cuándo fue la última vez que vieron un comercial de Apple por esta parte del mundo- y también un complemento clave en otras áreas de las organizaciones que gestionan más la reputación corporativa que la generación de leads.

Al final, lo único importante y relevante, es la historia. El resto es táctico. Que si uso publicidad, relaciones públicas, redes sociales, que si gestiono comunidades, son sólo cuestiones tácticas y funcionales a la historia.

Por eso siempre pregunte: ¿Cuál es tu historia? Y desde ahí comencemos a dibujar.

Pensar como Niños


Recuerdo que cuando estudié periodismo, hace más años de los que pretendo revelar, la principal habilidad que había que poseer era la capacidad de redactar algo más o menos entendible, usando una máquina de escribir (sí, estas análogas, sin pantallas y capacidad de cortar y pegar) y siguiendo un protocolo conocido como la Pirámide Invertida. Con un poco de habilidada y algo de suerte, si se lograba dominar un poco, uno se aseguraba al menos la práctica profesional en algún diario de circulación nacional.

Pero todo cambió. O al menos eso es lo que creemos, porque en realidad no ha cambiado nada. Las escuelas de periodismo  y comunicaciones siguen basando su enseñanza en la pirámide invertida. Y eso está mal. Pero peor es que el mercado de las agencias y expertos de comunicaciones siguen también pensando en términos de pirámide invertida, de notas publicadas, de apariciones en medios de prensa. Cuando buscan contratar a alguien, más a menos junior, lo que piden es que le redacten un comunicado de prensa. Es para «cachar» si saben escribir.

MAL.

La pirámide invertida está muerta. El comunicado de prensa, está moribunido. No se necesitan más expertos es leads, o en sintetizar las famosas 6 W (Qué, Quien, Cuando, Cómo, Dónde y Por qué) en un párrafo. Lo que se requiere, con un urgencia son narradores, contadores de historias, storytellers.

Cambiar el punto de referencia, desde la nota periodística hacia el de una historia, con narrativa, con personajes, con actores, con héroes y villanos y sobre todo con un punto de vista diferente. Las historias son mucho más que un artículo de tres párrafos, son un conjunto de momentos, de progresiones, de tensiones que se combinan. Son intereses contrapuestos, son conflictos, son viajes.

Un buen comunicador o periodista es alguien que debe ser capaz de ver más allá de lo obvio, de lo evidente. Debe ser capaz de entender la historia en un su escencia y de ir más allá. Si está en el ambiente corporativo, no quedarse en las descripciones de los productos o en la información de marketing. Si es periodista, no quedarse sólo en lo que dice una fuente o en la urgencia absurda de ser el primero en golpear. Sino que ir más allá, entender el contexto, los actores, los intereses en juego y los puntos de vista.

Hay que ver las cosas de manera diferente. Hay que verlas, de vez en cuando, como un niño.

En 1988, Tom Hanks obtuvo su primera nominación al Oscar por «Quisiera ser Grande» (Big) en donde interpreta a Josh, un niño de doce años que sueña con ser mayor y una tarde, en uno de estos juegos mecánicos de una feria que leen la fortuna, le pide que lo haga mayor. Al día siguiente, el deseo se hace realidad y Josh despierta como un hombre maduro que debe valerse por si mismo. Así, llega a trabajar a una juguetería (algo así como FAO Schwartz) y termina asesorando al dueño en cómo hacer mejores juguetes para niños. Si no han visto la película, hágalo, sino quédese con esta escena:

Una historia tiene múltiples niveles de complejidad. Puede transmitirse en distintos soportes (escrito, online, en 140 caracteres, en video, en infografías y en un largo etcétera.) Y lo más importante: están vivas. No son estáticas ni terminan en una nota o comunicado de prensa.

Por eso si alguna vez está pensando en contratar a un joven periodista, no le pida que le escriba un comunicado. Pídale que haga como un niño y se la dibuje.

«¡Es que me sacaron de contexto!»


Respuesta clásica de toda persona a la que no le gusta lo que publicaron los medios sobre lo que dijo. O peor aún, que esa frase generó reacciones que no estaban previstas y tiene que dar explicaciones para aclarar que fue lo que quiso decir cuando en realidad él quería decir otra cosa completamente distinta. ¿Le suena conocido?

La verdad es que el único culpable es él mismo.

O en el mejor de los casos, de quien lo haya preparado para la entrevista.

Este no es un tema menor y es un clásico ejemplo de lo complejo que es el trabajo en comunicaciones y se resume siempre en tener claridad de la idea que se quiere transmitir. Para eso hay que hacer la pega. Hay que trabajar las frases (los famosos mensajes clave) pero en un contexto claro y determinado, en una cancha clarita y delimitada. Y ahí es donde nuevamente entra en juego la capacidad de contar historias o storytelling. Es tu narrativa la que define el campo de juego y aporta claridad. Los problemas surgen cuando los voceros dan respuestas muy largas o caen en la trampa del especialista: dar tanto pero tanto detalle sobre un tema que nadie entiende nada.

En los últimos días hay dos casos para mirar. El primero es uno local, el Contralor de la República Ramiro Mendoza se sorprende porque se publicaron unas declaraciones suyas que efectuó durante una clase dictada en una universidad. Su respuesta clásica fue que lo sacaron de contexto, que si bien él no negaba lo dicho alegaba que estaba fuera de contexto y que el ámbito en que se habían hecho esas declaraciones era privado.

Al señor Mendoza, quien merece todo mi respeto, se le olvido que estamos en una casa de cristal. Ese es el contexto y esas son las reglas.

Otro ejemplo interesante es el que le sucedió al nuevo CEO de Microsoft, Satya Nadella.De origen indio, Nadella es una especie de opuesto exacto al energético Ballmer y tiene un estilo más pausado y reflexivo. Está cambiando profundamente la cultura de Microsoft y reenfocandola hacia el futuro.

La semana pasada, mientras era entrevistado en el escenario durante un foro de mujeres y tecnologia – el Grace Hopper Celebration of Women in Computing- le preguntaron, para cerrar, qué consejo le daría a las mujeres para que pudieran mejorar sus sueldos y cerrar esa brecha con los hombres. La respuesta es de manual: «En realidad no es sobre pedir un aumento de sueldo, sino por saber y tener fe en que el sistema va a darte el aumento correcto en la medida que progresas» y agregó «Eso es buen karma. Es algo que se va a regresar. Ese es el tipo de persona en la que quiero confiar y a la que le quiero dar más responsabilidad»

Vista en un contexto de filosofía personal, la frase puede ser inofensiva. Dicha en un foro que buscar promover la participación de mujeres en la industria tecnológica tiene el efecto contrario. Las reacciones fueron inmediatas y Nadella se disculpó públicamente, en e-mail a los empleados que se publicó en el sitio web de la compañía.

Si no está dispuesto a ver sus palabras en el New York Times, entonces no las diga.

Esto es lo que dijo el Times: Why Microsoft’s Nadella is  Wrong About Women and Raises.

No diga luego que no le avisaron.

La Casa de Cristal


El concepto es bastante simple. La ubicuidad de los medios, de las cámaras que hoy están presentes en más de 15 millones de teléfonos móviles en Chile, de que cualquiera puede iniciar una campaña viral en twitter (para bien o para mal), que cualquiera puede transformarse en una fuente, que cualquiera puede filtrar información, es un valor básico en una sociedad transparente. Que todos estamos expuestos a que todo se sepa, a que nada es privado. Vivimos en una casa de cristal.

Pero global.

Para las empresas, organizaciones y líderes de opinión, de todos los ámbitos es un hecho. Pero si lo vamos a hacer, hay que hacerlo bien. No a medias, porque entonces los resultados son horribles. En todo el Pentagate pareciera que la casa de cristal tiene los vidrios sucios. Todo lo que se sabe son transcendidos, es decir, información que viene desde la opacidad, desde los rincones más oscuros de la máquina político-judicial que se aprovecha del hambre del golpe periodístico para «informar» primero pero no mejor.

Por eso que esta selección de personas «nombradas» en el expediente tenga un tufillo de operación política más que de investigación judicial. Tiene más de manipulación que de transparencia. Los columnistas, opinólogos políticos (incluidos diputados y senadores de lado y lado) han salido a rasgar vestiduras sobre la importancia de la transparencia, basándose en información que es más un rumor, una filtración y que buscan la gloria del golpe político o comunicacional.

Todo bien, hasta que nos damos que en la casa-realty-de-cristal estamos todos. Y lo que hoy decimos y declaramos queda registrado. Lo que hacemos y dejamos de hacer.

Me pregunto entonces, cuando a todos estos opinólogos que rasgan vestiduras por la transparencia les llegue su turno, sus quince minutos para explicar por qué hicieron algo o dejaron de hacerlo. Seguramente hablarán de privacidad indivual, del espacio propio, vital, íntimo que ha sido vulnerado.

Pero en las casa de cristal eso no existe. Y si no lo entiende, no entre al juego. No diga que no le advirtieron.

Cinco Películas Imperdibles


Con tanta cosa sobre allanamientos que en realidad no lo son, agencias de comunicaciones involucradas, candidatos presidenciales, ex presidentes de clubes de fútbol que sueñan con volver a serlo prometiendo estadio nuevo, diputados tratando de explicar lo inexplicable en cámara… O sea, todos los elementos de una buena película.

Y cómo hoy es viernes, y en este blog nos gustan el buen cine y sobre todo las buenas historias, les compartimos cinco películas imperdibles sobre política, comunicaciones y porque no un poco de buen humor:

  1. Thank you for Smoking (2005). Una sátira maravillosa sobre las grandes maquinaciones del lobby del tabaco en Estados Unidos. Humor negro del bueno, donde no se salva ninguno. Si usted ha trabajado alguna vez es esto de las comunicaciones estratégicas se va a sentir identificado.Lo más notable, el Club de la Muerte.
  2. Wag the Dog (1997). Dirigida por Barry Levinson y protagonizada por dos grandes actores como De Niro y Hoffman es básicamente un delirio. Notable mezcla de política, escándalo de faldas (mucho antes del sexting…) y Hollywod. También una sátira que entre tanta exageración no deja de tener un cierto aire a realidad. La duda es cómo sería una actualización de esta historia a la realidad de los medios 24×7 y las cámaras omnipresentes en tanto smartphone que hay hoy día.
  3. Frost/Nixon (2008): Personalmente creo que la entrevista es un género mayor del periodismo. Ser un buen entrevistador es un arte. Se requiere talento pero también preparación. Y la película se construye sobre la base un conductor de farándula que entrevista a un ex-presidente que ve la oportunidad de lavar su imagen… Una joya cómo entiende el género televisivo, la importancia de la cuña, del primerísimo primer plano.
  4. No (2012): Una joyita. Una vez tuve la oportunidad de compartir un vuelo con Gael García y no pudimos evitar hablar de la película y de lo potente que era la historia y que era muy importante que las nuevas generaciones comprendieran el tremendo sacrificio que hizo esa generación. Si bien su personaje es en realidad un constructo (basado en múltiples personas reales) la historia de la campaña del No es un caso de comunicación política impecable. Tras 15 años de silencio bajo la dictadura y con la posibilidad de poder dercirlo todo en 15 minutos de TV durante dos, la campaña usa todo los códigos de la publicidad y enfatiza un futuro mejor sin caer en la tentación de enfocarse en el lado oscuro de lo vivido durante esos años. Mención aparte para mi suegro, el gran Jorge Stipicic, que era locutor de la franja y se lo escucha clarito en el video del carabinero que golpea a un manifestante y dice «este chileno quiere paz..»
  5. All the President’s Men (1976): Un clásico. Todos los que estudiamos periodismos vimos esta pelicula. Basada en la historia real de Carl Bernstein y Bob Woodward, es la base del thriller político y del periodismo investigativo de tomo y lomo. Y todos andamos siempre detrás de ser el próximo en descubrir un nuevo Watergate. Tal vez por eso es que cada vez que se destapa algo lo apellidan XXXgate Ahora estamos los meses del Pentagate

Cinco películas para disfrutar y pensar en cómo descrubrir el próximo «casogate» a la orden. El ránking es aleatorio y personal. No pretende ser «la guía» pero si cree que me falta alguna, dígamelo.