Autor: Martin

Disrupción y Televisión


Ayer se publicó el Segundo Informe Anual de la Asociación Nacional de Televisión de Chile, Anatel y no deja de ser un ejercicio extremadamente interesante de leer y analizar. Con casi 60 páginas, el informe hace frente a muchos de los desafíos de enfrente la ya entrañable televisión abierta o de libre recepción. Desde la convivencia con la TV de pago -ya sea satelital o por cable- que cuenta con más d 2,7 millones de suscriptores en el país, hasta el desafío que implica el visionado de contenidos en una segunda pantalla, como un tablet o un smartphone y el gran emprendimiento que significa el desarrollo de la Televisión Digital Terrestre.

Pero me quedé con gusto a poco en un área específica del estudio, que creo que no abordó lo suficiente y que en el árticulo final, el profesor de la Universidad Católica, Valerio Fuenzalida roza un poquito: El cambio tecnológico.

La Televisión abierta, al igual que los diarios impresos, está viviendo cambios más rápidos y veloces en su modelo de negocios de lo que es capaz de reaccionar. La televisión en Chile hoy está abocada a solucionar la implementación de la Televisión Digital Terrestre -TDT- y a ver cómo convive con el cable. Pero no está mirando con suficiente atención lo que está sucediendo en Internet. Algunos puntos para reflexionar:

  1. La TDT no es un panacea, todo lo contrario. Una de las promesas es que permitirá multiplicar las señales que se distribuyen por el aire y de manera gratuita, lo que permitiría el surgimiento de canales locales. Promete también, por esta misma razón, que exista mayor pluralismo en la oferta televisiva disponible. Todos objetivos loables pero irrealizables. Hacer televisión es caro. Se requiere capital para montar una infraestructura básica, capital intelectual y humano que tenga capacidad de producir contenido de manera continua y de un flujo de ingresos permanente. En TV abierta ese flujo es la publicidad  y no alcanza para todos. La inversión publicitaria está, en la más optimista de las opiniones, a lo menos estable. Si aumenta la cantidad de canales, tendremos más actores compitiendo por una torta cada vez más pequeña, España es un buen ejemplo de cómo estos canales, que terminaron siendo administrados por municipalidades, simplemente fracasaron.
  2. El consumo por Internet: Hay varios fenómenos simultáneos sucediendo. Uno es el surgimiento de las «segundas pantallas» que funcionan como extensión de la programación que se transmite en la señal abierta o de pago. Es interesante, como una forma de aumentar el acceso al contenido, pero es más bien una reacción para no perder la audiencia cuando no está frente a su televisor. Sin embargo lo que está sucediendo son dos cambios clave:
    1. Las producciones que surgen y se distribuyen en Internet. No sólo webseries de bajo presupuesto, sino que al más puro estilo de los grandes estudios. Netflix primero, y Amazon TV después, están cambiando las reglas del juego tanto a la TV abierta como a la tradicional, destruyendo ideas como la hora de exhibición o la cantidad de episodios que se pueden ver.
    2. Es más, quien define a qué hora ver, qué ver y cuánto ver en el consumidor, la persona. No la audiencia. No la productora. Tampoco la emisora. Esto es un cambio gigantesco, pero sus síntomas son todavía casi imperceptibles. Los jóvenes no ven TV, no prenden el aparato para ver «qué están dando». Buscan el contenido que les interesa y lo consumen. No quieren un televisor en la pieza, sin con el computador o la tablet les basta

En definitiva, el contenido sigue siendo el rey. Lo importante es comprender cómo están cambiando los modelos de distribución y aprovecharlos, de lo contrario el riesgo de quedarse fuera es muy alto. Para cuando el consorcio de los canales de TV haya terminado de implementar la red para TDT es muy probable que estemos hablando ya de otra cosa.

RE: Colmena


Debo admitir que quedé gratamente sorprendido con que el presidente de Colmena, Gonzalo de la Carrera haya respondido mi correo. Me parece un gesto muy poco común en un mercado como el chileno, en donde los altos ejecutivos de las empresas parecieran estar completamente desconectados de la realidad y no muy abiertos al diálogo. Aplaudo eso.

Pero queda mucho por hacer a las Isapre y el camino que tienen por delante es largo. Es interesante el tono que usó en su correo y el tono que usa en la entrevista en La Tercera de ayer. Se ve mucho más dispuesto al diálogo y a genera un cambio siempre valorable. Se ve más horizontal, menos vertical.

Habrá que seguir de cerca cómo se desarrolla esta historia, porque falta mucho y recién se están dando los primeros pasos.

Mi Respuesta al señor Colmena – Gonzalo de la Carrera


Ayer recibí un e-mail curioso. El remitente decía Isapre Colmena y venía firmado por Gonzalo de la Carrera, presidente de la Isapre. El tema «Reforma a la Salud Privada y cómo podría afectarle».

Honestamente a veces me cuesta comprender en qué mundo viven los grandes ejecutivos en este país. Pareciera que las crisis de los últimos años que han afectado a los empresarios no las hubieran visto. Se perdieron la película o peor aún, la están viendo y no la entienden.

La carta es un intento muy vago de obtener el apoyo de los usuarios/beneficiarios/clientes de Colmena para que el Gobierno no reforme qué sucede con el 7% que por ley debemos destinar a salud. Hay que reconocerle que es interesante el tema de pedirme ayuda, pero me la pide por las malas razones y me lo pide cuando ya es muy tarde. Cuándo la Isapre, que consistentemente es la que más ha aumentado los precios de sus planes en los últimos años, me pide que la apoye a cuidar su principal fuente de ingresos (ese 7% de salud) es mucho.

Antes de pedirle a tus clientes que hagan algo por ti, debes ver el mundo desde el punto de vista de sus intereses, de lo que los afecta y les importa. Debes empatizar, pensar en ellos no sólo en términos de clientes o afiliados. Debes pensar en ellos como personas con toda la complejidad que ello implica y ver el mundo desde su perspectiva. Todo esto es algo que las Ispares no han hecho -Colmena tampoco- y que ahora ellos te pidan ayuda es a lo menos irisorio.

Las personas se sienten indefensas frente al sistema de Isapre. La palabra abuso se repite mucho y la única vía de relación con ellas se ha judicializado y los tribunales han sido muy consistentes en apoyar al afiliado, no a la Isapre,

Pero hoy, con esta carta, el abusador me pide que lo ayude. Ahi mi respuesta.

Si recibo algo -lo dudo- de regreso, les cuento.

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De: Martin Karich [mailto:mkarich@outlook.com]

Enviado el: jueves, 20 de noviembre de 2014 11:06
Para: ‘Isapre Colmena’
Asunto: RE: Reforma a la Salud Privada y cómo podría afectarle.

Estimado Gonzalo:

Agradezco mucho su carta, aunque tengo algunos comentarios de fondo con respecto a ella.

1. Me parece fantástico que solicite nuestra ayuda. Sin embargo para que ello ocurra, la asistencia, el apoyo debe ser mútuo, horizontal y de confianza. Año tras año, Isapre Colmena se ha destacado por su buen servicio pero que permanentemente está subiendo sus precios, y no poco. De hecho, es la Isapre que más ha aumentado el costo de los planes en los últimos años.

2. No tengo opción de cambiarme –si así lo quisiera- ya que estoy atrapado por las preexistencias –aunque tengo entendido que esto debiese cambiar. Sin embargo, todo mi historial médico está con profesionales de su red, por lo que tampoco tengo mucha elección por ese lado. Es decir, estamos en esto juntos.

3. Al igual que usted, no creo que sea bueno generar un proceso de estatización de la salud. Siga atentamente esa discusión, pero no se confunda, porque ese no es realmente el punto. Si van a cambiar la regulación es porque la industria a la que usted pertenece no ha sido capaz de entender los cambios necesarios e implementarlos sin esperar a una situación de emergencia, de una percepción permanente de abuso a sus usuarios. Si cambia el foco hacia eso, a sus usuarios a cómo mejorar su relación con ellos, a entender dónde están sus molestias. Y si lograr trabajar desde allí, tal vez tenga la posibilidad de diferenciarse y aportar.

Espero que tenga la oportunidad de leer este mail. Valoro la valentía de mandar su casilla de correo personal y no un mail masivo, pero le pido que no se confunda. Lo importante son las personas, sus usuarios. Después el modelo de negocio y luego, el modelo de industria regulada.

Usted me está pidiendo apoyo para defender una industria cuya percepción entre sus usuarios es que abusa de ellos. Es que existe asimetría de información, reglas poco claras y el valor percibido es bajo cuando realmente es necesario usar el seguro.

¿Por qué debiera defender yo a quien abusa de mi?

Vea su industria y su empresa desde una perspectiva más amplia. Se ve que lo está intentando, pero debe hacer más.

Ojalá podamos seguir conversando.

Atentamente.

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Martin Karich

@mkarich

De: Isapre Colmena [mailto:gonzalo.delacarrerac@colmena.cl]
Enviado el: jueves, 20 de noviembre de 2014 0:23
Para: mkarich@outlook.com
Asunto: Reforma a la Salud Privada y cómo podría afectarle.

Si no puede ver bien este correo, puede verlo como página web haciendo click aquí

Estimado(a) MARTIN ALBERT :Le agradezco haber preferido a Colmena como su Isapre para acompañarle en la cobertura de sus necesidades de salud.
Dada la importancia que la salud reviste en nuestras vidas, nos parece relevante compartir algunos aspectos sobre la Reforma a la Salud Privada que se encuentra actualmente en discusión.

En abril de este año fui invitado por la Presidenta de la República a participar en la Comisión Asesora Presidencial que buscaba formular una propuesta para perfeccionar el sistema privado de salud. Participé activamente durante todo el desarrollo de esta instancia, haciendo valer una opinión técnica que permitiera corregir sus defectos y aportar mejoras sustantivas al sistema.

Sin embargo, en la penúltima sesión de trabajo, se nos hizo saber que no se consideraría la propuesta de minoría que apoyamos. Advertí que en lugar de mejorar la salud privada, el objetivo de la mayoría fue hacer una gran reforma estructural para estatizar la salud y traspasar al Estado las cotizaciones de todos los afiliados. Por esta razón, debí renunciar a esta instancia ya que me resultaba inaceptable avalar una posición que terminaría por perjudicar a más de 3 millones de personas afiliadas al sistema privado de salud, sin ni siquiera incorporar de manera íntegra la propuesta de minoría en la que habíamos trabajado. Afortunadamente, la renuncia no fue en vano. Luego de ella, se logró incluir la propuesta minoritaria completa dentro del documento que se hizo llegar a la Presidenta de la República.

Respecto del contenido del informe final y en contraste con nuestra visión, la Comisión propuso mayoritariamente crear un fondo común financiado con el 7% de la cotización de todos los afiliados, que proporcione un plan básico de salud igual para todos, con calidad equivalente a la entregada en el sistema público de salud. De esta manera, su 7% irá a un gran fondo estatal y, si se quiere acceder a salud privada, deberá pagar por sobre el 7% de su cotización.

La discusión de fondo es si el 7% de la cotización de salud le pertenece a usted o al Estado, y si usted tiene o no derecho constitucional para elegir con su 7% entre Salud Pública o Salud Privada.

Apenas nos incorporamos a la propiedad de Colmena hace dos años, comprobamos la necesidad de impulsar cambios a la Salud Privada. Al no percibir un sentido de urgencia por parte de la Asociación de Isapres, nos desafiliamos y comenzamos a promover con fuerza las modificaciones necesarias para impulsar un sistema de salud privado más inclusivo, justo y transparente, con cambios inmediatos, tales como terminar con las preexistencias, eliminar la cautividad, acabar con la discriminación por ingresos, sexo, edad y condición de salud; pero todo, sin expropiar el 7% ni coartar la libertad de elegir entre salud pública o privada. Precisamente esta fue nuestra propuesta de minoría en la Comisión Asesora Presidencial.

Por ello, continuaremos atentos a la próxima entrega de un proyecto de ley por parte del Poder Ejecutivo, esperando que éste plasme las mejores iniciativas para avanzar hacia el perfeccionamiento del sistema privado de salud, sin destruirlo ni afectar los derechos y beneficios que el sistema otorga a personas como usted, que han elegido asegurarse en él.

Me encantaría conocer su opinión, por lo que quedo atento a recibir sus dudas y comentarios a través del correo gonzalo.delacarrerac@colmena.cl.

Le saluda atentamente,
Gonzalo de la Carrera

Reporteros que Cubren Medios


El mundillo de los medios chilenos ha estado bastante agitado últimamente. Todo el proceso de «racionalización» de Copesa, con decenas de periodistas despedidos y la aún mayor racionalización de los fotógrafos, son el último capítulo de cómo la crisis que ha estado afectando a los medios impresos en todo el mundo también los afecta en Chile.

Por eso, para entender un poquito más sobre qué es lo que está pasando en esta industria y porque después de todo hoy es viernes, voy a elegir un libro y un documento para proponer.

El primero es local, chilensis. Aprovechando la Feria del Libro de Santiago y después de varios años de trabajo, vio finalmente la luz  «Agustín Edwards Eastman: una biografía desclasificada del dueño de El Mercurio” de Víctor Herrero, un relato de luces y sombras de la figura más influyente en la prensa chilena de los últimos 50 años. Tengo pendiente pasar por la librería a comprarlo, pero por 14 mil pesos chilenos (unos 25 dólares) no debiera haber inconvenientes. Igual les propongo que le den una mirada a la entrevista que le hicieron en The Clinic como una previa.

Otra Biografía interesante en este estilo puede ser, y aprovechando que hace pocos días dejó de existir, «A Good Life» la autobiografía del histórico director del Washington Post, Ben Bradley, conocido por la gran mayoría por su rol en las publicaciones del escándalo Watergate y la consecuente renuncia de Richard Nixon en 1974.

La otra recomendación es un documental. Page One: inside The New York Times. Un mirada muy original, en donde David Carr, el reportero que cubre la sección de «Medios» del periódico también cubre lo que sucede dentro del New York Times. Provocador e interesante como el personaje mismo de David Carr. Ciento por ciento recomendable para el fin de semana.

Dos miradas sobre el mismo tema. Los medios, sus dueños, sus historias y sus crisis. Reporteros que cubren a los medios. En serio, no a medias.

¿En qué minuto se nos escapó la tortuga?


Ha sido un tema de conversación con mucha gente durante las últimas semanas. Tanto la Sofofa como la CPC, los gremios que agrupan a los grandes empresarios de Chile, están en proceso de renovar sus directivas. Y la tensión se siente en el aire. Buscarán nuevos rostros, que refresquen y abran el debate o seguirán los de siempre.

Es que ser empresario hoy es malo. No hay nada bueno en ello. Todos los adjetivos negativos que existen en la sociedad chilena se cuelgan del concepto del empresario. Cuando se habla de lucro, de abuso, de colusión, de prácticas que atentan contra la libre competencia, de uso de información privilegiada, de pagos irregulares a campañas políticas y un laaaaaaargo etecétera.

Pero la pregunta es en qué minuto el empresario se transformó en el malo de la película. De ser el héroe del milagro económico chilensis se transformó en la encarnación del lucro, el abuso y el monopolio. ¿En qué momento se produce esa desconexión entre la visión de su mundo y el contexto de la realidad social?

Personalmente creo que el primer hito es la crisis ambiental de Celco y la planta de celulosa en Valdivia el 2004. Fue una primera alerta, un primer llamado de atención que por lo visto no todos escucharon o supieron apreciar su implicancia. La corriente dominante de pensamiento en ese momento es que se hizo un tremendo trabajo de gestión de crisis y punto. Una empresa que actuó mal y la sociedad civil organizada en defensa de los cisnes de cuello negro lograron cambiar las cosas.

Pero la pérdida de la inocencia no llega sino hasta el 2008, con el caso colusión de las  farmacias y luego con el de La Polar, seguido del cartel de los pollos, las cascadas y los que vayan surgiendo. Los proyectos industriales de alta complejidad hoy pueden ser puestos en jaque por pequeños grupos organizados a través de redes sociales, a nivel local, nacional, latinoamearicano y global.

A muchos empresarios les cuesta mucho comprender esto. Desde su visión del mundo han sido empresarios exitosos que son un orgullo internacional, que dan trabajo y han ayudado a impulsar una mejora en la calidad de vida de millones de compatriotas, cómo nunca antes en la historia del país.

Humildemente, creo que se durmieron. Mientras todo marchaba bien y la economía despegaba como avión y un grupo de familias nacionales que entraron al ránking Forbes, todos los problemas y todas las flaquezas del modelo no se veían. Para que arreglar algo que no está roto. Pero faltó (Y todavía falta) audicia para ir más allá. Con tanta fortuna dando vuelta, echo de menos que se embarquen en proyectos ambiciosos de filantropía.

Por ejemplo: ¿Cómo podemos hacer un Lincoln Center en Chile? Una especie de imán que impulse la cultura y las artes en un escenario del siglo XXI, que atraiga al mejor talento del mundo y genere vanguardia y más talento que quede en el país. O porque no, hacer como Bill Gates o Warren Buffet y destinar una parte de importante de sus fortunas a solucionar grandes desafíos sociales.

Falta salir de la zona de confort. Pensar distinto y pensar en grande. Financiar escuelitas en lugares apartados o en riesgo social no es suficiente. Hay que ver las cosas de manera distinta. Hay que elegir una causa y abrazarla y llevarla hasta las últimas consecuencias. No hay desafío lo suficientemente grande que sea imposible para el empresario que quiera, de verdad, marcar una diferencia.

Es cuestión de voluntad. Por que la plata, les aseguro, existe.

Contar una historia


Algo tiene Don Draper que atrae a todo el mundo. Tiene carisma, buena facha y viste impecable. Pero lo que realmente lo distingue como publicista machoalfa del pretérito mundo de los titanes publicitarios de mediados del siglo pasado, es que Don Draper es un contador de historias. Alguien que ve más allá de lo obvio y llega a la escencia, a lo intimo de la historia. A la nostalgia.

¿No me cree?

Heroína se Busca


No ha sido un mes fácil para los políticos. Por el lado de la UDI y la derecha se la pasaron tratando de explicar lo inexplicable, en un vendaval de acontecimientos en donde se vieron forzados a respaldar a los grandes empresarios que financian campañas con malas prácticas, curas amigos culpables de abusos a menores, militantes procesados por derechos humanos y una citación al ministro de educación por los dos papás de Nicolás.

Pero al otro lado la cosa tampoco es fácil. La caída en la encuesta Adimark está dando cuenta que una cosa completemante distinta es cuándo se está en medio de la refriega política. El problema, y esto Bachelet lo tiene clarísimo, es que se le enredó la historia, la narrativa. Nadie entiende nada, cuál es el alcance de las reformas, si se va a pasar la retroexcavadora o no, que si la reforma educacional es sobre la plata que se va a gastar en comprar colegios o hay algo más, que si la reforma tributaria afecta o no a la clase media y al crecimiento económico. La orden del día a los ministros es que expliquen mejor sus reformas.

En siete meses, la administración Bachelet está inmersa en la confusión. Se les perdió el guión. Aunque en estricto rigor no es asi, más bien es que la historia la secuestraron los personajes secundario. La heroína desapareció.

En la lógica de un épica, que es la narrativa que está detrás de la Nueva Mayoría, en la lucha para vencer uno de los villanos más implacables jamás enfrentados, que es la desigualdad (y con ella su principal secuaz, el neoliberalismo) el héroe – o mejor dicho la heroína en este caso, va enfrentando a distintos secuaces en el camino antes de la un gran enfrentamiento final. Y nunca va a estar sola, siempre encontrará encontrará apoyo y contará con fieles escuderos que la llevaran hasta el final de la historia.

Pero la clave, la historia, está en la heroína. No en los escuderos, no en los personajes secundarios. Si la heroína se retira de la historia, toda la narrativa se cae. Y si son los personajes secundarios los que se toman el hilo conductor, la épica está condenada al fracaso.

Y es esto lo que no han entendido los ministros. Cuándo la Presidenta manda a sus ministros a explicar mejor sus reformas, les está pidiendo que hagan lo básico que explicar en simple en qué consiste todo esto. Pero, muy a pesar suyo, aunque no lo quiera, ella es la que debe aportar la claridad. Ella es la que tiene la visión. Ella ve el bosque. Achacar a su equipo esta falta de claridad es injusto.

Porque lo siempre que siempre caracteriza a la heroína en que sabe lo que tiene que hacer, tiene la claridad de la tarea que debe ser realizada. Podrá flaquear, sentir que es demasiado, que el objetivo es inalcanzable y que la lucha puede ser inútil, pero siempre sabe lo que tiene que hacer. Siempre encuentra el momento para dar el paso correcto.

Un amigo alguna vez me comentó que Bachelet es algo así como la mamá de los chilenos. Pero la cosa hoy no está para la madre de todos, está más para una heroína épica. Más Juan de Arco que Florence Nightingale.

Capitalismo


Se explica solo y con humor. Me imagino la versión  argentina, que puede ser una mezcla entre la versión francesa e italiana. Pero cómo sería la versión chilena. Algo así:

Usted tiene dos vacas. Una se la regala a un amigo y se asegura que sean la únicas vacas del mundo. Cómo son amigos, se ponen de acuerdo en el precio y si alguien les compite lo demandan por atentar contra la libre competencia…

Capitalism

La Crisis Absoluta


Leyendo la entrevista de la presidenta del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, en El Dinamo me deja una sensación extraña. Si bien estoy de acuerdo con ella en que el sistema de medios está en crisis, no puedo entender ni comprender el análisis que hace para llegar a esa conclusión. Cómo que vive en otro planeta, en otro mundo.

Es innegable que los grandes medios en Chile están en crisis. Y también en el mundo. Pero por razones completamente distintas a las que ella cree. Lo que está haciendo Javiera Olivares es aplicar una explicación de la década de los ochenta, de los noventa. Más cercana a la lógica de los grandes medios industriales, donde los costos de los medios de producción de noticias eran extremadamente altos.

La crisis de los medios impresos no exclusiva del país, sino que es global y responde a que simplemente la tecnología de producción y consumo de noticias cambió. Hay toda una cuestión llamada Internet -que por lo visto ella parece ignorar- y que ha remecido principalmente a los medios impresos, diarios y revistas. Y ojo que en el caso nacional, esto no es nuevo, porque históricamente la circulación de medios es baja en comparación a países similares al nuestro.

El surgimiento de las redes sociales, los blogs, los medios ciudadanos, los podcast, los video en youtube y un largo etcétera, son algunos ejemplos de cómo se han ampliado las oportunidades y el pluralismo para quienes consumen medios. Mal que mal, es posible leer en formato digital todos los diarios de papel, más otras sensibilidades como El Mostrador, El Dinamo. Medios ciudadanos como el Morrocotudo, que es fácilmente el medio más importante del Norte del país. Mucho más que los medios de papel. Incluso, CIPER ha marcado un antes y un después en el periodismo de investigación en Chile, a pesar de su propiedad. O que la Universidad Alberto Hurtado haya instaurado el Premio de Periodismo de Excelencia y que uno de sus galardonados sea un medio como The Clinic con un reportaje sobre eutanasia.

El periodismo en Chile, creo yo, se encuentra en su mejor momento. Es más plural y de mejor calidad. Representa visiones de sociedad distinta, contrasta opiniones y busca fundamentos como nunca antes.

Javiera Olivares olvida también que la libertad de expresión se sustenta sobre empresas periodísticas. Es decir, negocios. Los medios al igual que cualquier otro emprendimiento, debe ser capaz de generar ingresos superiores a sus gastos y ésto es lo que está impactando a los diarios de todo el mundo. Lo que pasa con La Segunda, al borde de la desaparición por la irrupción de los medios digitales, es similar a lo que ha sucedido con el New York Times, con el Wall Street Journal, el Washington Post en Estados Unidos, o el mismísimo The Guardian en Gran Bretaña. Y si lo llevamos a revistas, lo que ha pasado con NewsWeek (que ya no publica en papel) o el declive de la revista Time es similar a las dificultades que existen en Chile para crear revistas. Copesa tampoco es la excepción.

Por lo tanto, la crisis que estamos viendo en los medios nacionales no es un hecho aislado. Es un hecho global. Y al igual que en otras partes, el periodista y la disciplina del periodismo debe reinventarse. El año pasado se vendieron en Chile más de 1,5 millones de smartphones y este año se espera que esa cifra se duplique. Es decir, el soporte para recibir la información y las noticias está en la palma de la mano de una buena mayoría de chilenos y el desafío es cómo lograr que la gente acceda a las noticias. Ya no es el alcance, el cómo hacer para llegar a la mayor audiencia posible.

Hay muchísima literatura de esto y me sorprende que no lo tome en cuenta. Hace unos años, en 2011, la revista británica The Economist -un medio conservador que es un ejemplo de buen ejercicio periodístico- publicó un especial titualdo «Back to the coffe house» sobre el futuro de los medios que hace una reflexión muy interesante mirando el futuro del periodismo, con las nuevas tecnologías y todo eso, pero entiendo que la clave está en ver y entender el pasado, 300 años atrás.

Olivares aplica un análisis basado en la concentración de la propiedad, que si bien es válido, bajo las condiciones actuales no se sostiene por ninguna parte que no exista pluralismo informativo en Chile, como mencionaba más arriba. El día que el Estado se ponga a financiar medios vamos a haber dado un paso enorme en la dirección contraria al pluralismo y la libertad de expresión. Por favor no olvdiemos nunca lo que fue la experiencia de La Nación, un medio que en más de 30 años no tuvo independencia alguna y siempre al servicio del gobierno de turno, independientemente del color político.

Lo que sí existe es fragilidad laboral o precariedad. Y en ese sentido es buena la labor. Pero eso no es nuevo. Siempre ha sido así. O nunca escuchó la frase de que el periodismo es un apostolado. Al menos a mi la dijeron en mi primer día de clases en la universidad y sabía que las cosas estaban cambiando y que se podían abrir nuevos rumbos para todos los que estudiamos periodismo y comunicaciones, más allá de las salas de redacción de los diarios y revistas.

A las nuevas generaciones de periodístas hay que impulsarlos a buscar estos nuevos rumbos. A crear sus espacios, a unirse y generar nuevos medios, a buscar espacios más allá de la redacción tradicional. Lo que no debemos hacer es seguir ideas como la del Colegio de Periodistas que busca limitar la creación de escuelas de periodismo o derechamente llamando a los jóvenes a no estudiar la disciplina.

No soy miembro del Colegio de Periodistas de Chile y nunca lo seré. Yo vivo en el siglo XXI y ellos al parecer, a mediados del siglo XX.

El Guión de la Reforma.


En política, que tiene mucho de comunicación, las cosas suelen ponerse complejas. Sobre todo si las posiciones se extreman, los argumentos se llevan al máximo y pareciera que se hace imposible llegar a un acuerdo, a un punto común. Mal que mal, eso es lo que le pedimos a nuestros representantes en el Congreso.

Pero, en esta reforma educacional sobran argumentos, sobra ideología y falta claridad. Pensemos, por un minuto en el No relato de la misma. ¿Hay alguien que pueda decir a ciencia cierta en qué consiste la reforma? ¿Qué es lo que se quiere lograr? ¿Por qué hay que hacerla? No.

Analicemos el momento actual desde una perspectiva de storytelling, del famoso y trillado relato. Veamos los distintos elementos.

¿Cuál es la historia? Existen muchos arquetipos que podemos usar para entender la historia de la reforma, pero pareciera no estar muy claro. ¿Es la Reforma una historia de cómo vencemos a la maldad o es la Reforma una historia de crecimiento, como el patito feo, que luego de todos los problemas se da cuenta que en realidad no era feo sino que era hermosos y admirable? Curiosamente ambas historias están sobre la mesa.

La Reforma es en realidad una lucha por vencer a la más difícil de los villanos. Es un villano que no tiene rostro, que no es un persona, pero que de tanto en tanto, se encarna en el algo, en alguien. El villano de la reforma no es la derecha. Tampoco es el lucro. El malo de la película es la desigualdad de oportunidades. Cuando el discurso se centra en la maldad del lucro en educación se comete un error enorme, porque si bien es un elemento importante de la discusión, no es el malvado de la historia. Podria ser un secuaz, pero en ningún caso es la fuerza antagonista.

Pero es un hecho que en 2011 se generaron las condiciones para identificar al malo. Se dió pie a ese «llamado» o vocación para vencer al malo. El punto es que no tenemos un héroe que tome la responsabilidad de enfrentarlo y vencerlo. El escenario del teatro está lleno hoy de personajes secundarios, de aliados que quieren -de buena fe- ayudar a vencer al malo, pero no están al servicio de un héroe.

Y es aquí donde corre riesgo la reforma. En términos políticos u organizacionales se llama falta de liderazgo.  Personalmente me hubiera gustado que alguien me contara la película, para entender qué es lo que quiere hacer el gobierno. ¿Son los colegios particulares subvencionados los malos de la película? Por cierto no, ni siquiera son un secuaz, ¿Ese era el punto de partida, es ahí donde se generar la desigualdad de oportunidades?

Y el gobierno ha estado mal en hacerle entender a la gente cuál es la historia, quienes son los malos y los secuaces. Enteder quien es el héroe (que hoy no existe) y quienes lo apoyan, que al final del día somos todos, en una masa amplia, tan amplia que no somos ninguno. Sin un héroe claro y definido, la historia no se va a desarrollar bien.

¿Cómo sigue? Probablemente, y siguiendo un arco dramático tipo, nos estamos aproximando a la primera batalla entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien. Va a ser una lucha reñida, en donde las fuerzas del mal probablemente estarán a punto de vencer o incluso ganar el primer round. Y es aquí donde debe verse la templanza del héroe, su capacidad de entender qué fue lo que salió mal, de reparar sus heridas y rearmarse. Luego en el enfrentamiento final, ese que está hacia el final de la película, podrá vencerlo. No antes.

En la película de la reforma nos falta todavía para ver el final. Ya estamos todos en el cine, excepto el héroe que parece no haber llegado.